jueves, 22 de diciembre de 2011

VIII Cronica: ¡¡¡Nos vamos de boda!!! ¡¡¡Boda Real!!!

Como os decía nos dirigimos hacia el Museo del Prado y en concreto hacia la puerta de Murillo. 
 En el camino seguimos conociéndonos las personas del equipo y yo trato de enterderme con Paloma y Marta, dos chicas muy alegres que son sordas y se comunican por lengua de signos y tambien hablan y leen los labios; con ganas e interés, conseguimos entendernos bastante y coincidimos en que la organización debería haber contado con intérpretes de LSE porque, aunque los layer, preguntas e información de los itinerarios y sitios que visitamos se los da Alicia por escrito, hay mucha información que se pierden ellas del grupo y el grupo de ellas. (Por favor, ruego a la organización que lo tengan en cuenta si hay más oportunidades, ¡una gymkana accesible favorece a tod@s!)




Entramos en el Prado y nos dirigimos a El Claustro de los Jerónimos...Alicia nos comenta que es la primera vez que dejan que una gymkana entre en el Museo...ya os dije que somos disciplinados y seguimos con nuestros gorritos. Los visitantes nos miran con extrañeza y me siento un poco bicho raro pero...¡corre, corre que no nos podemos perder!
En el claustro hemos de localizar una de las figuras, la que tiene en sus ropajes un Jesucristo con la Cruz: ¿ley de Murphy?: las veo todas hasta que solo queda una y...¡Esa es! Es un bajorelieve de Carlos V:

 Entonces aparece un cronista que nos pregunta por lo que hemos visto en las calles engalanadas por los festejos de la boda real:

En realidad hemos visto un ambiente festivo y...reivindicativo, ya que hoy hay manifestación a favor de la enseñanza pública con miles de personas ataviadas con las camisetas verdes. ¡Parece que hay invasión de cronistas!
 El cronista de El Claustro nos invita a componer una crónica de los festejos populares y con no demasiado ingenio, hacemos una crónica:
  
El cronista se apiada y nos da el tercer sello del pasaporte.

Otro layer en la puerta de Murillo nos encamina hacia la plaza de Canalejas y despues de ver la estatua de Cervantes en la plaza de las Cortes, seguimos subiendo por la Carrera de San Jerónimo.


Un turista me pregunta por cuánto le vendo el gorro y le digo que nones, que no puedo deshacerme de él. ¿Os imagináis lo que puede llegar a valer el gorro de la primera gymkana de enredamadrid cuando ya vayan por la 100? toda una herencia para los siglos venideros...

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